El Espectador: Misión de paz de OEA en Colombia se amplía hasta 2021

La Misión de Apoyo al Proceso de Paz en Colombia de la Organización de los Estados Americanos (MAPP / OEA) se extendió hasta finales de 2021. Así quedó establecido en el séptimo protocolo adicional firmado este martes por la ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, María Ángela Holguín, y el jefe de la Misión, Roberto Menéndez.

La canciller Holguín agradeció el compromiso de la Misión en la construcción de paz en Colombia para estos próximos cuatro años, a la vez que resaltó el trabajo de la organización durante 14 años en el país.

Por su parte, el jefe de la MAPP / OEA, Roberto Menéndez, dijo que se hará especial énfasis en el tema de cultivos ilícitos y la protección de líderes sociales y campesinos que viven en amenaza de diferentes actores armados por los procesos de sustitución. “Con esta nueva firma vamos a continuar haciendo esta tarea que venimos realizando, vamo a seguir priorizando nuestras actividades en aquellos temas que constituyen verdaderos desafíos para la paz”, señaló Menéndez.

El jefe de la misión insitió en que seguirán el trabajo de acompañamiento en temas fundamentales como la situación de comunidades, líderes sociales, comunales y étnicos: “Son afectaciones generadas por grupos ilegales, criminales y aquellos violentos que todavía sumen a Colombia en esta tragedia de la que los colombianos están tratando de salir”.

Las labores de monitoreo de la misión se realizarán de forma directa “en más de 400 centros poblados de 127 municipios y 15 departamentos, con énfasis en zonas rurales, áreas remotas, Consejos Comunitarios, Resguardos y Cabildos indígenas. Para hacerlo, la Misión dispone de 16 oficinas permanentes y un equipo móvil que realiza misiones especiales a lo largo del país”.

Cabe recordar que desde 2004, la MAPP / OEA ha acompañado más de 80.000 víctimas participantes en Justicia  y Paz, a 20.000 desmovilizados en su proceso de reintegración. a 6.000 participantes en proyectos de Construcción de Paz, a  1.600 líderes comunitarios en su reparación integral, y 30 procesos de restitución de tierras y territorios.

La misión tiene tres áreas de trabajo principales:  Dinámicas territoriales de seguridad, con énfasis en el monitoreo a las afectaciones a las comunidades y líderes sociales, y en los conflictos sociales actuales y potenciales; construcción de paz, con énfasis en restitución de tierras, reparación a víctimas y participación; y  Justicia transicional, con énfasis en condiciones carcelarias y armonización entre justicia ordinaria, indígena y transicional.

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El País de Cali: “La desmovilización de actores armados no garantiza la paz”: Jefe de la Misión de la OEA

Desde hace más de una década la Misión de Apoyo al Proceso de Paz en Colombia (MAPP-OEA ) trabaja en los territorios más afectados por el conflicto armado, donde ha recogido y visibilizado sus necesidades ante instituciones gubernamentales.

También hace el acompañamiento de comunidades para apoyar el diálogo, la participación y procesos de restitución de tierras y reparación de víctimas del conflicto.

Al frente de la Misión de la MAPP-OEA en Colombia está Roberto Menéndez, quien habla de los alcances de las labores que realizan en el Valle del Cauca, el Pacífico y otras regiones de Colombia.

¿Cuál es el aporte de la MAPP-OEA en el proceso de paz? ¿Qué labores realizan en las regiones?

Desde 2004, por solicitud del Gobierno colombiano, la MAPP-OEA ha acompañado de manera ininterrumpida los esfuerzos de construcción de paz. Nuestro aporte fundamental ha sido estar de forma permanente y solidaria con las comunidades en los territorios más afectados por el conflicto en los últimos 13 años, recogiendo de manera amplia y plural las percepciones de las poblaciones, visibilizando y trasladando sus demandas a más de 20 instituciones y entregando recomendaciones al Estado a nivel local, regional y nacional. Como organismo internacional también hemos logrado un efecto disuasivo con los violentos en contextos de conflicto.

¿Qué los motivó a abrir una oficina en el Valle del Cauca y qué trabajo desarrollarán en esta región?

Con la nueva oficina de la Misión en Cali queremos potenciar el trabajo que hemos venido haciendo desde nuestras oficinas en Pasto, Tumaco, Popayán y Quibdó. Las acciones que desarrollaremos en el Valle del Cauca tienen relación directa con nuestro mandato, que se centra en el monitoreo de las dinámicas territoriales que generan riesgos y amenazas para la paz, y en el acompañamiento a las víctimas y las comunidades para apoyar el diálogo, la participación y los procesos de restitución de tierras y reparación de víctimas, entre otros.

Buscamos fortalecer el trabajo de monitoreo a las dinámicas del Pacífico, específicamente en Buenaventura. Allí hemos encontrado fenómenos complejos de violencia, criminalidad y conflictividades sociales que deben ser atendidas cuanto antes por el Gobierno.

También buscamos favorecer espacios de diálogo sobre dinámicas humanitarias y participación social para contribuir a la Mesa Pública de Conversaciones entre el Gobierno y el ELN. Esto en el marco del convenio que suscribimos con la Arquidiócesis de Cali, con el apoyo de Suecia.

¿Cómo ve el fenómeno de disidentes en las Farc y el ingreso a bandas criminales?

El riesgo de que los llamados disidentes de las Farc terminen en bandas criminales siempre estará latente, pues en muchas de las zonas de las que salió esta guerrilla se siguen identificando contextos de ilegalidad vinculados netamente al control de economías ilegales. En este sentido, es posible que a mediano o largo plazo dichas disidencias terminen convertidas en bandas criminales o en oferta criminal disponible para delinquir al mejor postor.

El gran temor de las Farc es que los asesinen, de hecho ya ha ocurrido con excombatientes. ¿Qué se puede hacer para evitar eso?

Esta es una situación lamentable y preocupante que la Misión ha venido monitoreando con la mayor atención. Sin embargo, en este tipo de procesos es común que cuando una fuerza beligerante se desmoviliza después de tantos años de confrontación exista toda una serie de factores de riesgo que pueden tener varios autores y motivaciones, como venganzas, represalias o estigmatizaciones.

Lo ideal es que los miembros de las Farc puedan desarrollar su proceso de reincorporación a la vida civil con el máximo de garantías de seguridad y sin preocupaciones de que puedan ser asesinados, amenazados o intimidados. El Gobierno deberá propender para que los lugares de reincorporación colectiva o individual sean concebidos como entornos seguros donde, en lo posible, no existan tentaciones o distractores que acerquen a los desmovilizados nuevamente a la ilegalidad.

Cada vez es más evidente que uno de los mayores retos de la reincorporación de las Farc se relaciona con la marcada estigmatización y afectaciones de las que también están siendo víctimas sus familiares, allegados y antiguos colaboradores. Las garantías de seguridad deben extenderse a ellos, e incluso a funcionarios que participen del proceso.

Si bien es cierto que se firmó la paz con las Farc, que se está implementando, también es cierto que esa paz no se siente en regiones apartadas del Valle y el Pacífico. ¿Qué hacer frente a eso?

En efecto, la experiencia en este y otros procesos evidencia que la desmovilización de actores armados no garantiza la paz. Si bien es cierto que el cese al fuego y la dejación de armas por parte de las Farc ha traído transformaciones positivas, observamos con preocupación que en algunos territorios aún parecen mantenerse las dinámicas violentas.

Este es el caso del andén Pacífico, que durante el último año ha sido escenario de disputas de grupos armados ilegales y donde el riesgo de la población es alto debido a condiciones de aislamiento, a contextos de ilegalidad marcados por el narcotráfico y minería ilegal, y al limitado control del Estado.

Colombia y el Pacífico deben seguir transitando un largo camino que, sin ninguna duda, requiere un mayor y más cercano compromiso del Estado. Este acercamiento debe ser integral, no solo mejorando las condiciones de seguridad y justicia, sino la vida de las comunidades a través de planes de desarrollo, productividad y solución de necesidades básicas insatisfechas, como salud, educación y vías. Esto también implica desincentivar los contextos de ilegalidad a los cuales están aferrados o forzados grandes núcleos poblacionales, como campesinos cocaleros o mineros.

¿Qué opinión le merece la situación de los líderes sociales y defensores de derechos humanos en el país?

La situación de seguridad de los líderes sociales y defensores de derechos humanos en el país es compleja. Es motivo de alarma que los liderazgos que están visibilizando las afectaciones de sus comunidades y que propenden por la reclamación de derechos, tanto de necesidades básicas insatisfechas como en el marco del proceso de paz, sean de los más afectados a través de homicidios, amenazas y estigmatización.

Valoramos los esfuerzos del Gobierno para desmovilizar grupos armados ilegales y combatir estructuras criminales, pues ha generado cambios palpables en materia de derechos humanos. No obstante, y como parte de la Comisión Nacional de Garantía de Seguridad, hemos instado al Gobierno a reforzar medidas efectivas y coordinadas de prevención, protección, seguridad e investigación, que se adapten a territorios rurales y a las necesidades de los líderes comunales, étnicos, campesinos y sociales.

¿Cómo analiza la situación frente a la los cultivos ilícitos? ¿Es suficiente la sustitución que ustedes han venido acompañando para facilitar acuerdos en las regiones?

En regiones como Putumayo, Cauca, Nariño y Bolívar, la Misión ha venido acompañando algunas socializaciones del Plan Nacional de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (PNIS), con el fin de incentivar la participación y formulación de propuestas por parte de las comunidades, cuyos aportes deben ser tenidos en cuenta para el éxito del proceso.

Los esfuerzos que Colombia viene adelantando permiten dar pasos importantes hacia la solución del problema de las drogas. Pero dada la complejidad del fenómeno, su abordaje debe ser integral, articulando por ejemplo la sustitución con los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial, involucrando a todo el Estado y atendiendo las dinámicas de los territorios.

Es fundamental que el Estado siga afinando las estrategias para apuntar los eslabones más gruesos de la cadena, como los cristalizaderos, grupos narcotraficantes y estructuras de lavado de activos, que es donde finalmente se concentran los grandes recursos de esa economía.

¿Cuál es el panorama que ustedes tienen de las bandas criminales?

Aunque la MAPP-OEA reconoce un esfuerzo consistente y metódico de parte del Estado desde 2006 para desarticular estas estructuras, el fenómeno sigue existiendo en varias regiones y afectando a diversos sectores de la población. De hecho, la Misión ha identificado a estos grupos como uno de los victimarios o fuente de afectación de los líderes sociales y defensores de derechos humanos.

El panorama de las bandas criminales debe entenderse de acuerdo al contexto particular de cada región donde delinquen. Aún así, hemos identificado que estos grupos están cada vez más fragmentados y desarrollan diferentes modus operandi.

De acuerdo con lo anterior, ¿cómo están operando esas estructuras?

El Gobierno reconoce tres estructuras principales: Clan del Golfo, Puntilleros, Pelusos o EPL; aunque en varias regiones existen grupos delincuenciales menores que ofertan servicios criminales en función de una retribución económica. Algunas bandas criminales conservan capacidad de desafiar a las autoridades, como aquellos que desarrollaron el ‘plan pistola’ contra la Policía en el norte del país. Otras facciones han desarrollado capacidad de enfrentar a otros actores ilegales, como el Clan del Golfo en el Chocó y el Bajo Cauca antioqueño, donde se enfrentan al ELN por el control geoestratégico del territorio para las economías ilícitas. Otros grupos prestan seguridad a sus jefes, como el Clan del Golfo en el Darién chocoano y el Urabá antioqueño.

Aunque algunas de estas expresiones son locales como los llamados ‘Puntilleros’ en el Meta y Vichada, y los ‘Pelusos’ (EPL) en Catatumbo, Norte de Santander, también hemos identificado que el Clan del Golfo y los ‘Pelusos’ han intentado expandir su presencia a otras zonas del país.
En el sur de la costa Pacífica, específicamente en Valle, Cauca y Nariño, también se percibe una reconfiguración territorial, no solo de bandas criminales, sino de todos los actores ilegales disponibles con posibilidades de efectuar alianzas para fortalecer sus estructuras o facilitar la emergencia de nuevos grupos.

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El Tiempo: Así está la seguridad en las regiones del país, según la OEA

La Misión de Apoyo al Proceso de Paz en Colombia de la Organización de los Estados Americanos (Mapp-OEA) lleva 13 años en el país. El año pasado, el Gobierno extendió su mandato para monitorear la situación en las zonas que están dejando las Farc.

Roberto Menéndez, jefe de la Misión, dice que si bien las comunidades están viviendo más tranquilas, hay amenazas. Según dice, donde se vive la situación más compleja es en el Chocó. Continue reading “El Tiempo: Así está la seguridad en las regiones del país, según la OEA”

El Tiempo: La paz también se escribe a pulso de mujer

Video Reconciliación reúne a mujeres víctimas, excombatientes y habitantes de sectores vulnerables.

Foto: MAPP/OEA

– ¿Quién soy yo? Van a tratar de pensar en una palabra que represente esa frase. Si digo que yo soy principalmente alegre voy a adquirir una posición corporal que represente la alegría y voy a empezar a mover mi cuerpo, según lo que la música me transmita. Muevan su cuerpo muy lentamente con el sonido de la música. Que cada cuerpo obtenga un movimiento…

La escena ocurre en el salón de una casa antigua, con aroma de mujer. Es la Casa de la Ruta Pacífica de las Mujeres, en una esquina del centro de Cali. Ahí están ellas, diez mujeres con historias distintas, pero con algo en común: las cicatrices de un conflicto que poco a poco van sanando, aprendiendo a leerse a sí mismas, tratando de reencontrar esas cosas que se refundieron entre los afanes y los miedos, pero que ahora vuelven aflorar. Continue reading “El Tiempo: La paz también se escribe a pulso de mujer”

La participación de la sociedad civil en la construcción de la paz

Por Roberto Menéndez, Jefe de la MAPP/OEA

Publicado en Revista ORBIS*, No. 21. Marzo de 2017.

Finalizar con más de medio siglo de enfrentamiento armado en Colombia no es una tarea fácil. El logro de la paz requiere del concurso de una serie de factores y, además, su implementación en los territorios está plagada de grandes dificultades y enormes desafíos en la etapa del posconflicto.

A pesar de ello, el camino hacia la paz bien vale el sacrificio y los esfuerzos que se realizan, si con ello se logra el cese de afectaciones causado sobre la población, especialmente a aquellos grupos poblacionales que históricamente han estado en condiciones de desigualdad o vulnerabilidad, como las mujeres, los pueblos indígenas, las comunidades afrodescendientes, los niños, niñas y adolescentes, las personas con orientación sexual, identidad y expresión de género diversas. Continue reading “La participación de la sociedad civil en la construcción de la paz”

Verdad Abierta: Se enredó la libertad de los ‘paras’ en la costa Caribe

Han pasado varios meses, e incluso años, desde que algunos desmovilizados del Bloque Norte cumplieron la condena de ocho años que se pactó en la Ley de Justicia y Paz, pero por problemas de trámite muy pocos están en libertad.

A mediados de enero, más de 20 paramilitares del pabellón de Justicia y Paz de la cárcel de Barranquilla se declararon en huelga de hambre. Protestaban porque no han sido puestos en libertad, a pesar de que ya cumplieron ocho años en la cárcel, la pena máxima para los desmovilizados que se acogieron a la ley 975 de 2005. Continue reading “Verdad Abierta: Se enredó la libertad de los ‘paras’ en la costa Caribe”

El Tiempo: Una misión internacional de paz en territorio de conflicto

EL TIEMPO estuvo en el Catatumbo con la MAPP-OEA y habló con comunidad. Crónica desde campo.

Desde aquí, el país se ve diferente. La Colombia en guerra es una realidad y mantiene las calles empolvadas en un constante tránsito entre miedo y esperanza. Se sabe, por ejemplo, que en algunos pueblos, cuando se escucha el primer disparo desde la selva, hay que cerrar puertas y buscar resguardo hasta que terminen los hostigamientos contra el Ejército. También, es una regla implícita de vida nunca recorrer la región de noche o “respetar” los grafitis que aparecen en las fachadas.

Aquí la gente sabe que mientras en Bogotá se habla de paz, ellos hacen parte de una región en donde los grupos armados ilegales siguen activos en guerra. Y a pesar de los complejos conflictos con los cuales viven a diario y de todas las noticias negativas que llegan al centro del país, sus comunidades tienen presente también que algún día ese país en posconflicto que se ve en las noticias será el suyo. Continue reading “El Tiempo: Una misión internacional de paz en territorio de conflicto”

El Espectador: “Tendencia de violencia contra los líderes no cesará fácilmente”, Roberto Menéndez

El jefe de la Misión de Apoyo Al Proceso de Paz en Colombia de la Organización de los Estados Americanos, asegura que los ataques y crímenes contra líderes sociales son un riesgo y una amenaza para la paz.

Al cumplirse un año de la desaparición del líder comunitario del Catatumbo, Henry Pérez, la Misión de Apoyo Al Proceso de Paz en Colombia de la Organización de los Estados Americanos, MAPP-OEA, hace un llamado de alerta ante la preocupante situación de seguridad de los líderes sociales del país, agravada por las condiciones de aislamiento y debilidad estatal que se viven en muchos territorios. Una problemática a la que se suma el miedo que ha impedido que muchas afectaciones sean visibilizadas, pues las comunidades temen que existan represalias.

En diálogo con El Espectador el jefe de la MAPP-OEA, Roberto Menéndez, explica que se trata de un fenómeno con múltiples motivaciones y que no se puede simplificar.

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El Espectador: “Ataques contra líderes no se desvinculan del conflicto”, MAPP-OEA

De acuerdo con la Misión de Apoyo al Proceso de Paz en Colombia, la tendencia de esta violencia no cesará fácilmente, pudiendo afectar la implementación del proceso de paz.

Las versiones sobre lo que ocurrió aquella madrugada son varias. Se ha dicho, por ejemplo, que a las 4:00 a.m. Henry Pérez salió de la finca de su vecino, en la vereda Trocha Ganadera -del corregimiento La Gabarra, en Tibú, Norte de Santander- rumbo a la de su hermana, en donde tenía pensado pasar la mañana trabajando en una plantación de limón. Se dice también que en algún momento de la jornada Pérez argumentaba que tenía que cumplir una cita con el dueño de otro predio cercano.  Continue reading “El Espectador: “Ataques contra líderes no se desvinculan del conflicto”, MAPP-OEA”

Pacifista: ¿Quién está matando a los líderes sociales? Esto dice la Misión de Paz de la OEA

Para aportar al debate, en ¡Pacifista! decidimos consultar a la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de la Organización de los Estados Americanos (Mapp-OEA) sobre el asesinato de líderes en todo el país. La Misión llegó a Colombia en 2004 para apoyar el proceso de desarme de los 30 mil paramilitares que se desmovilizaron luego de negociar con el gobierno de Álvaro Uribe.

Desde entonces, la Misión desplegó observadores en las regiones más apartadas y conflictivas del país, incluyendo el Urabá antioqueño, Arauca, Caquetá, Cauca, Córdoba, Putumayo, Chocó y Meta. En esas y otras zonas, la Mapp acompaña a las comunidades y monitorea las condiciones de seguridad de los territorios para hacerle recomendaciones al Gobierno “en materia de prevención, mitigación de riesgos y abordaje de nuevos fenómenos criminales”. Estas son las principales reflexiones de ese organismo: Continue reading “Pacifista: ¿Quién está matando a los líderes sociales? Esto dice la Misión de Paz de la OEA”