En Arauca, la construcción de Paz avanza en medio de la Pandemia

Con el acompañamiento de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, la MAPP/OEA imparte una capacitación en transformación de conflicto a 40 liderazgos sociales y políticos del departamento.

La nueva realidad que vive el planeta ha derivado en conflictos sociales cada vez más latentes. Los efectos de la pandemia son más evidentes en las comunidades vulnerables de Colombia, donde sus habitantes, además, sufren los impactos del conflicto armado y las consecuencias de la débil presencia institucional.

Arauca es uno de esos territorios. Aunque los casos de Covid-19 parecen estar controlados, en esta zona del país persiste el accionar de grupos armados ilegales, la crisis migratoria no encuentra salida y la implementación de los Acuerdos de Paz es todavía un desafío.

En ese marco, la MAPP/OEA organizó junto con la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, un taller de fortalecimiento de capacidades en el que más de 40 miembros de los Consejos Territoriales de Paz de Arauca adquieren herramientas de diálogo, construcción de Paz y transformación de conflictos. El distanciamiento social no ha sido un problema para que las defensoras y defensores de los Derechos Humanos y del territorio asistan a la sesiones, ahora virtuales.

“La gente estaba necesitando este espacio desde hace algún tiempo.  Se están involucrando con la metodología, y el promedio de participación se ha mantenido. Ya están aterrizando las herramientas y el enfoque de transformación de conflictos que estamos planteando, que involucra a todas y a todos en el diálogo auténtico y en sus implicaciones”, señaló el coordinador del área de Fortalecimiento de Capacidades de la MAPP/OEA, Herbert Ortega.

Utilizando la virtualidad, liderazgos sociales de Arauca siguen fortaleciendo sus capacidades en resolución y transformación de conflictos.

La capacitación, que irá hasta el mes de agosto, está dirigida a liderazgos políticos, sociales, étnicos y religiosos de la zona, y tiene como objetivo que estas personas se conviertan en replicadores de metodologías de transformación de conflictos y de escenarios de construcción de Paz colectivos.

 “Este lugar ha sido un punto de encuentro y de entendimiento de las posturas de los diferentes movimientos sociales y los Consejos Municipales de Paz en el departamento. Ha sido muy fructífero participar en los talleres porque hemos adquirido nuevos conocimiento y nuevas terminologías para poder trabajar e incidir en los conflictos sociales que vive nuestra región”, señaló Yesid Robles, líder social y miembro del Consejo Municipal de Paz de Arauquita.

Por su parte, la profesora Gloria Dilva Medina, representante del Consejo de Cultura de Saravena, destacó que “si algo he aprendido en mi vida como docente es que los seres humanos nos conocemos cuando estamos en grupo, que nos volvemos una familia. Yo me he convertido en una especie de motor para desarrollar confianza, competencias y su mejor potencial. Con estas herramientas quenos da el curso podemos abordar mejor los conflictos de estos jóvenes y ayudarlos a que saquen lo mejor de ellas y ellos”.

De la mano de la institucionalidad nacional, la MAPP/OEA reafirma su compromiso de seguir acompañando a las comunidades en la construcción de una Paz completa que beneficie a los territorios más afectados por el conflicto, la criminalidad y la inequidad en el país.

Ningún niño debe ser combatiente

En el día de la niñez, la MAPP/OEA reitera su preocupación por la continua utilización de niños y niñas en el conflicto y la criminalidad. También renueva el llamado a garantizar sus derechos.

El monitoreo realizado por la Misión de Apoyo al Proceso de Paz señala que el reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescentes persiste en Colombia, en zonas como Catatumbo, Sur de Bolívar y Bajo Cauca, y en departamentos como Antioquia, Caquetá y Chocó. La Misión ve con especial preocupación el impacto que la vinculación forzada a grupos armados ilegales en los territorios étnicos, con una afectación directa al tejido social y a las tradiciones de sus comunidades.

En estas y otras zonas del país, los grupos ilegales utilizan a los menores de edad como “niños soldado”, vigilantes, mensajeros, cobradores de extorsiones e, incluso, como reclutadores de otros menores.

Según análisis de la MAPP/OEA, los grupos armados ilegales emplean principalmente cuatro tácticas. Los seducen mediante el ofrecimiento de dinero, armas cortas o artículos de lujo; utilizan a otros menores para que los atraigan al grupo armado; los convencen a través de invitaciones constantes o presión psicológica, y también los amenazan con atentar contra su vida o la de sus familias si no se unen a las filas.

Garantizar los derechos de los niños, niñas y adolescentes es una labro impostergable para el Estado colombiano.

Durante los últimos 15 años, la Misión ha identificado que las condiciones que contribuyen al reclutamiento forzado en territorios vulnerables no han cambiado. Por el contrario, en el marco del conflicto armado los niños, niñas y adolescentes también son víctima de violencia sexual, desplazamientos forzados y explosión de minas antipersonal, entre otros.

Por eso, además de los retos estructurales asociados a la llegada articulada e integral, el Estado colombiano enfrenta el desafío de ponerse al día en la oferta efectiva de servicios de educación, vivienda, salud, oportunidades de empleo e ingresos, y mecanismos de prevención de violencias al interior del hogar.

Recientemente, la MAPP/OEA ha destacado el abordaje del reclutamiento forzado de menores en el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición (SIVJRN), a través de la apertura del caso 007 en la JEP. También ha celebrado la priorización de casos de violencia contra NNA en las sesiones de la Comisión Nacional de Coordinación del Sistema Nacional y la Jurisdicción Especial Indígena (COCOIN).

La Misión misma ha venido acompañado iniciativas para prevenir violencias en contra de menores de edad, especialmente en César, Córdoba y Nariño. También ha desarrollado acciones encaminadas a promover el acceso a sus derechos en Caquetá, Nariño y Norte de Santander.

En concepto de la Misión de la OEA, el respeto, garantía y promoción de los derechos de la niñez, así como su participación activa, son fundamentales para avanzar en el logro de una paz completa. Por eso, seguirá visibilizando las dinámicas de afectación a esta población, y contribuyendo a su participación y empoderamiento en los procesos territoriales de paz.