Rodrigo Salazar, una vida de liderazgo indígena

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El gobernador suplente del Resguardo indígena Piguambí Palangala, ubicado en Tumaco, fue asesinado este jueves por desconocidos. Fue durante años un líder querido y reconocido por el pueblo Awá. Perfil.

Rodrigo tenía 44 años, y fue durante largo tiempo un destacado representante del pueblo Awá. Entre 2012 y 2016 fue consejero zonal de la Guardia Indígena para el municipio de Tumaco, donde se encuentra ubicado el resguardo. Allí fortaleció los lazos de la UNIPA, una asociación de autoridades indígenas Awá que agrupa desde hace 30 años a más de 30 cabildos y a 20 mil miembros de este pueblo, con el resguardo Piguambí Palangala.

En ese momento comenzaron las amenazas contra él y otras autoridades del resguardo. El fortalecimiento de la Guardia se daba en medio de una intensa lucha de las comunidades étnicas por la defensa del territorio, que se disputaban, y se siguen disputando, varios grupos armados ilegales.

La labor de Salazar fue tan destacada que, una vez terminó su periodo como consejero zonal de Guardias, fue elegido unánimemente como Gobernador suplente del Resguardo. Desde allí, fortaleció la defensa del territorio y la vida de sus comuneros y, en el marco de la implementación de los Acuerdos de Paz, promovió la sustitución de cultivos ilícitos en una de las zonas más conflictivas del país.

Esta lucha histórica del pueblo Awá significó que UNIPA fuera acreditada como participante en el caso 002 de la Jurisdicción Especial para la Paz, que investiga las graves afectaciones del conflicto ocurridas entre 1990 y 2016 en Tumaco, Barbacoas y Ricaurte (Nariño), contra pueblos indígenas, afrocescendientes y campesinos. El pueblo indígena Awá fue víctima de al menos dos masacres por parte de grupos armados ilegales, y varios de sus liderazgos han tenido que desplazarse y aún viven en constante zozobra por la presencia de violentos en el territorio.

El asesinato de Rodrigo Salazar es un nuevo golpe para la organización indígena en Nariño y en Colombia. Él regresaba a su casa, ubicada en el resguardo Piguambí Palangala, cuando hombres desconocidos lo abordaron. Eran las 11 de la mañana del 9 de julio del 2020. Tanto Salazar como otros miembros de ese resguardo del pueblo Awá habían recibido amenazas, al punto de que tenía un esquema de seguridad por parte de la Unidad Nacional de Protección. Sin mediar palabra, desconocidos lo asesinaron.

De inmediato, tanto la Organización Nacional Indígena de Colombia  (ONIC) como la Unidad Indígena del Pueblo Awá (UNIPA) comunicaron a través de redes sociales lo sucedido. El crimen ha causado indignación y fue condenado por la Defensoría del Pueblo, la Procuraduría General, organizaciones internacionales y el gobierno nacional.

Salazar fue conocido por el equipo regional de la MAPP/OEA, por su valioso trabajo en favor de la construcción de paz territorial. La Misión lamenta y condena enérgicamente  su asesinato, al tiempo que se solidariza con su familia y con el pueblo indígena Awá. Además, reitera su exigencia a los grupos armados ilegales a cesar la violencia contra la población civil y los liderazgos en el país, al tiempo que exhorta a las autoridades a reforzar las medidas de protección efectiva para las comunidades y para quienes defienden la vida, el territorio y la paz en Colombia.