Guardias indígenas, cuidadoras de la Paz

17 agosto, 2021

En la semana de los Pueblos Indígenas, la MAPP/OEA celebró y resaltó la importancia de los sistemas propios de protección y las guardias indígenas para la defensa de la cultura, los saberes, el territorio ancestral en Colombia y la autonomía de los pueblos indígenas.

Las guardias indígenas son las cuidadoras ancestrales de los pueblos indígenas y una forma en la que se materializan el gobierno propio y la Jurisdicción Especial Indígena, derechos que son reconocidos por diversos instrumentos de derecho internacional para que cada pueblo originario pueda establecer sus propias formas de gobernarse. Las guardias son uno de los sistemas de protección de los pueblos indígenas en Colombia, y tienen tareas específicas de apoyo a las autoridades indígenas en el control territorial y la aplicación de la justicia propia, entre otros.  

Estos cuerpos de protección pueden ser numerosos o pequeños, y pueden formar parte de ellos hombres, mujeres, jóvenes o también incluir niños y niñas para labores de protección al medio ambiente, por ejemplo. En algunos casos todo comunero puede convertirse en guardia de por vida, por turnos o ante ciertos imprevistos; la decisión sobre su funcionamiento depende de los propios pueblos y su autoridad indígena. El objetivo de estas guardias es la defensa y protección de los pueblos ante situaciones internas o externas que puedan poner en riesgo su pervivencia.

En este contexto, la protección no se relaciona únicamente con la defensa física y material de las comunidades. Implica también una salvaguardia de las instituciones organizativas propias, la cultura inmaterial de los pueblos, la lengua, la madre tierra en su máxima expresión, la armonía comunitaria, los saberes tradicionales, la medicina propia, el Derecho Mayor, los valores y elementos espirituales, entre otros.

En la Semana Interamericana de los Pueblos Indígenas, que se conmemoró entre el 9 y 13 de agosto, la MAPP/OEA resaltó la importancia de fortalecer las guardias indígenas como una forma de salvaguardar a las comunidades indígenas y reafirmó su acompañamiento a los procesos organizativos de los pueblos étnicos del país.

Si bien las guardias indígenas son milenarias y ancestrales, y vienen formándose y ofreciendo su apoyo a las autoridades étnicas desde antes del reconocimiento de la Jurisdicción Especial Indígena, en los contextos recientes de conflicto armado se han convertido en pieza fundamental para la protección debido a que el accionar de los grupos armados ha afectado de manera constante y directa a las comunidades y sus autoridades propias. De esta forma, son un referente del gobierno y el derecho propio que incluso ha evitado el ingreso de grupos armados y sus afectaciones a los territorios indígenas, por lo que fortalecerlas se hace relevante y necesario.

Por eso, la MAPP/OEA ha impulsado procesos de fortalecimiento de guardias con diversas comunidades indígenas. Por ejemplo, con las guardias Embera Katío y Embera Dóbida en Chocó, en un trabajo coordinado con la Organización Nacional Indígena de Colombia, se fortalecieron asuntos como legislación étnica, nacional e internacional, así como justicia propia, protección ambiental y el afianzamiento de la historia y cosmovisión Embera para la protección del territorio.

Por otra parte, con la guardia del Pueblo U’wa, ubicado en Boyacá, Casanare, Santander y Norte de Santander, la Misión ha trabajado en la producción de sus manuales de funciones, en el fortalecimiento de capacidades y en la construcción de protocolos de coordinación con la fuerza pública. Asimismo, con el pueblo Awá en Nariño, en conjunto con la Consejería de Derechos Humanos y el Ministerio del Interior, se ha impulsado el fortalecimiento de los medios comunitarios para la generación de escenarios de autoprotección de las comunidades y el fortalecimiento en dotación y capacitación.

La guardia indígena también posibilita que niños, niñas, jóvenes y mujeres, quienes en algunos casos no han participado en los gobiernos propios, puedan ejercer roles de liderazgo. De igual forma, contribuye a alejar a niños, niñas y jóvenes de los grupos armados, ya que pertenecer a la guardia les motiva a ser parte de procesos que involucran y benefician a sus propias comunidades.

La MAPP/OEA reconoce y destaca el papel de las guardias indígenas en la construcción de la paz territorial, ya que sus labores le aportan a la justicia, a la equidad y a la igualdad. Donde quiera que existan estas formas de organización y protección, los saberes ancestrales, la vida y el territorio están protegidos. Los pueblos indígenas resguardan el camino hacia la paz y son fundamentales en la búsqueda la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición de la violencia en el país.

“Comunidades camino a la justicia”, la nueva apuesta de cooperación para la paz entre Alemania y la MAPP/OEA

12 julio, 2021

Ocho comunidades y organizaciones de víctimas trabajan desde mayo en la elaboración de informes para entregar a la Justicia Especial para la Paz – JEP y en la creación de escuelas de liderazgos sociales.

Como parte de la apuesta de la MAPP/OEA y el Gobierno de Alemania de fortalecer la centralidad de las víctimas en el acceso a sus derechos y la implementación de políticas públicas de Paz, nace “Comunidades camino a la justicia”. Un proyecto que le va a permitir a comunidades de Antioquia, Arauca, Caquetá, Chocó, Córdoba, Guaviare, Nariño y Norte de Santander participar efectivamente ante la JEP y, al mismo tiempo, fortalecer sus liderazgos, lo que redundará en un mejor acceso de las víctimas al Sistema Integral para la Paz.

En cada comunidad, el proceso consta de cuatro talleres para la construcción de cada uno de los informes. Este ejercicio metodológico cuenta con el acompañamiento cercano e inmediato de la Misión, así como apoyo psicosocial durante la entrega de testimonios sobre los hechos victimizantes en el marco del conflicto armado.

En cuanto a la Escuela de líderes, que se desarrollará de septiembre a marzo de 2022, se realizarán ocho talleres que abordarán temas específicos según los intereses de cada comunidad. En las escuelas también participarán entidades de la institucionalidad local, regional y nacional, buscando dotar a las personas participantes de herramientas sobre mecanismos de prevención y protección de violencias, así como fortalecer los canales de comunicación con representantes de estas entidades en sus territorios.

Para Jorge Elías Ortiz Lopera, representante de la vereda El Carmín y participante del proyecto en Anorí, este proceso es importante “porque, aunque hay voluntad, hay muchas falencias pues el tema de la jurisdicción no ha sido socializado o concertado con las comunidades en su totalidad para que pueda llegar a donde tiene que llegar”.

“La Paz no es fácil. Pero con procesos como estos nos ilusionamos con la posibilidad de que se respeten nuestros derechos y que pronto el Estado pueda estar presente en nuestro territorio. Nos sentimos olvidados por el Estado colombiano”, señala Felipe Chacua habitante del corregimiento de La Victoria, en Nariño.

Con “Comunidades camino a la justicia”, la MAPP/OEA y el Gobierno de Alemania reafirman su compromiso de seguir acompañando a las víctimas, a las comunidades y a la institucionalidad colombiana en la tarea impostergable de construir paz. También, en la búsqueda y consecución de derechos fundamentales, arrebatados por décadas de violencia armada, como la verdad y la justicia.

Con “Todas las voces” la búsqueda de la verdad llega a la radio universitaria

12 abril, 2021

La MAPP/OEA apoya a la Comisión de la Verdad en la emisión del programa radial que busca generar conversaciones y reflexiones en la comunidad académica y universitaria, abordando temas propios del conflicto armado, a través de múltiples y diversas voces, y así, llegar a varias regiones del país, por medio de la Red de Radio Universitaria de Colombia.

Compartir las diferentes narraciones es uno de los caminos hacia la búsqueda por la verdad, la reconciliación, e indudablemente constituye un aporte a la construcción de paz en Colombia. La Misión respalda la propuesta de comunicación con enfoque territorial de la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad, que pretende poner en la agenda local temáticas que atraviesan el conflicto armado y que son indispensables para la construcción de una sociedad plural y diversa.

Esta entidad hace parte del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición; tiene como tarea escuchar a víctimas, responsables y testigos del conflicto armado de todos los sectores, regiones y condiciones sociales para lograr un relato amplio y comprensivo de los hechos y contextos que explican medio siglo de conflicto armado en el país, para consolidar un Informe Final que será entregado a la sociedad colombiana después de tres años de mandato, a finales del 2021.

Es relevante que los contenidos lleguen al público universitario y académico, ya que esto permite suscitar discusiones, acciones, comprensiones, teorías y generar procesos no solo de apropiación, sino con modelos de reconciliación y convivencia que contribuyan al cambio y a la no repetición de lo ocurrido en el marco del conflicto.

Para Mónica Valdés, integrante del equipo de Comunicaciones de la Comisión de la Verdad, “Todas las voces rescata la escucha plural, diversa e incluyente como asunto fundamental del esclarecimiento de la verdad; de otro lado, el programa tiene la doble opción como formato radial y como formato podcast y en este sentido se busca conectar con públicos interesados en profundizar e interpelar distintos puntos de vista, y las distintas zonas del país pueden ser referencia para mostrar la diversidad en la experiencia de los impactos, afrontamientos y resistencias del conflicto armado interno”.

Todas las voces se emite desde febrero de 2021 en más de 50 emisoras universitarias, en alianza con la Red de Radio Universitaria de Colombia y con el apoyo de la MAPP/OEA. También puede escucharse y compartirse en los canales digitales de la Comisión de la Verdad.

Para Ximena Cañas, del área de Construcción de Paz de la MAPP/OEA, este espacio “pone a disposición del público una narrativa inclusiva, donde hay cabida para escuchar las múltiples voces que quieren contar lo ocurrido en el conflicto armado, con participación de las víctimas, de los comparecientes o responsables de los hechos, y también con la mirada del proceso de esclarecimiento”.

Con este apoyo la Misión reafirma su compromiso con las instituciones que conforman el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, entidades fundamentales para la construcción de Paz en Colombia.

El Catatumbo sigue buscando a Henry Pérez

27 enero, 2021

El líder social y de reparación colectiva Henry Pérez lleva cinco años desaparecido. Desde la MAPP/OEA nos solidarizamos con su familia y su comunidad, quienes continúan buscando verdad y justicia.

El 26 de enero de 2016 fue el último día que se tuvieron noticias de Henry Pérez, un líder social que participó en el plan de reparación colectiva de La Gabarra, así como en otros procesos sociales en Norte de Santander.

Carlos González, entonces coordinador de la Oficina de la MAPP/OEA en Cúcuta, estuvo en La Gabarra el día después de la desaparición de Pérez y recuerda que la comunidad se había organizado en comisiones para salir a buscar a Henry en diferentes partes de la región. Respecto a la desaparición del líder social, señala que “pudimos ver cómo se resquebrajó un tejido social que de por sí estaba deteriorado, después de toda una historia de violencia”.

Para su esposa, Elibeth Murcia, cinco años después, la búsqueda no cesa y el dolor de la incertidumbre sigue siendo parte de su día a día. “La ausencia de él ha sido muy tremenda, no hay palabras para explicarlo”, señala en conversación telefónica con la Misión.

Al recordar a Henry, Elibeth destaca su protagonismo en la construcción de paz, así como el reconocimiento que tenía como líder. “El papel que Henry desenvuelve o desenvolvía en La Gabarra era muy importante porque siempre estaba a la expectativa, pensando en el cambio que se podía visualizar para una mejor vida en la región”.

Su ausencia también se ha sentido en su comunidad, pues su liderazgo dejó una huella en aquellas personas con quienes tuvo la oportunidad de compartir y trabajar. Así lo recuerda Carlos González: “Henry era una persona muy abierta. Cada vez que me veía, se acercaba y siempre tenía algo que decirme; se le notaba la formación y el conocimiento que venía construyendo en su recorrido como líder”.

Su legado ha continuado en las personas que le conocieron, como lo destaca Elibeth. “Me alegra que en la comunidad han seguido los pasos de Henry, pues tratan de imitar lo que él iba haciendo que es seguir construyendo paz”.

La esposa, familia, amigos y comunidad de Henry Pérez siguen en su búsqueda, que también es una búsqueda por verdad y justicia.

Frecuencia Paz, una serie radial en sintonía con los territorios

18 enero, 2021

A partir del primero de febrero, habitantes de más de 100 municipios del país podrán escuchar, a través de sus emisoras comunitarias, la nueva serie radial de la MAPP/OEA. Una apuesta para entregar información útil a las comunidades más afectadas por la violencia en el país.

La pandemia cambió la vida de Colombia. Millones de personas tuvieron que refugiarse en sus casas, muchas perdieron sus trabajos, vieron reducidos sus ingresos y se llenaron de incertidumbre frente al futuro. Se profundizaron, además, las condiciones de pobreza y vulnerabilidad que durante años el Estado colombiano atendió.

En este contexto, la construcción de Paz en los territorios más afectados por el conflicto armado, la inequidad y la criminalidad también se vio afectada. Comunidades confinadas o desplazadas, liderazgos sociales amenazados y asesinados, aumento de los feminicidios y la continuación del reclutamiento forzado a niños, niñas y adolescentes, entre otras afectaciones, hacen parte del panorama actual del país.

La MAPP/OEA, una Misión de terreno que en 2019 recorrió más de 500 mil kilómetros por vía terrestre y casi 12 mil por vía fluvial, ha tenido que adaptarse a esta nueva realidad. De manera virtual y a pesar de un sinfín de dificultades, ha seguido acompañado al Estado colombiano y a las comunidades en sus esfuerzos por construir Paz en medio de estas complejas circunstancias.

En este nuevo camino, la Misión reconoce el poder de las radios comunitarias. Estas emisoras son el vehículo directo que tienen miles de hombres, mujeres, niñas y niños de zonas rurales y urbanas para conectarse con lo que pasa en el país y en el mundo. Es por eso que, después de un amplio proceso colaborativo en el que participaron liderazgos sociales de diversos territorios, expertas y expertos en el lenguaje radiofónico, profesionales de las 18 oficinas regionales y de la sede central de la MAPP/OEA, la Misión inicia este viaje sonoro llamado Frecuencia Paz.

A través de ocho capítulos, que suceden en Villa Esperanza y se emitirán semanalmente, las comunidades y las audiencias digitales podrán sumergirse en situaciones que plantean desafíos para la construcción de Paz en el país. Con el propósito de ofrecer información útil a quienes viven de primera mano afectaciones a su integridad, la Misión también propone rutas institucionales de atención, de protección y de prevención de violencias, así como los posibles espacios de participación ciudadana.

La serie radial abordará asuntos que son centrales para la construcción de paz, y que la Misión monitorea en el marco de su mandato. Por ejemplo, problemáticas tan complejas como el reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescentes en el marco del conflicto armado, las afectaciones contra liderazgos sociales, autoridades étnicas y comunidades; y las violencias basadas en género. También abordará temáticas que invitan a creer que la construcción de paz en Colombia es posible: el desarrollo territorial, los espacios de participación ciudadana y los derechos de las víctimas.

Con Frecuencia Paz, la Misión busca fortalecer el trabajo arduo que durante más de 16 años ha tenido en los lugares más conflictivos del país. Además, reforzar su vocación de ser un puente entre las necesidades de las comunidades y la oferta institucional existente.

La serie radial también podrá escucharse a través de los canales digitales de la MAPP/OEA y de las principales plataformas de streaming.

¡En febrero, nos escuchamos en Frecuencia Paz! 

Liderazgos de 7 departamentos fortalecieron sus capacidades para la Paz

18 diciembre, 2020

El diálogo, la construcción de Paz, la transformación de conflictos y la negociación fueron los principales ejes sobre los que giraron estos espacios de formación virtual. Más de 150 personas se beneficiaron de estos encuentros.

Aunque la llegada del Covid-19 ha impedido que desde el mes de marzo de 2020 se realicen actividades presenciales, la MAPP/OEA ha logrado dar continuidad a los espacios de formación para las comunidades, la institucionalidad local y los liderazgos sociales. A través de herramientas virtuales y con el apoyo de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, la Misión avanzó el proceso de fortalecimiento de capacidades para la paz en Antioquia, Arauca, Cauca, Córdoba, Nariño, Norte de Santander y Putumayo.

Entre estas iniciativas, se destaca la formación virtual dirigida al Consejo Departamental de Paz de Arauca, y a consejeros y consejeras municipales de paz de Putumayo, del Sur de Córdoba, del Bajo Cauca Antioqueño y de Samaniego, en Nariño. En estos procesos, integrantes de los Consejos Territoriales de Paz tuvieron oportunidad de reflexionar sobre su responsabilidad, así como de reafirmar su compromiso con la promoción del diálogo y la generación de acuerdos para transformar los conflictos en sus territorios.

También se realizó un proceso de formación para personeros y personeras del Catatumbo, cuyo tema central fue la transformación de conflictos y construcción de consensos, que además contó con la presencia de integrantes de la Defensoría del Pueblo en Ocaña.

Deissy Mabel Díaz Torrado, personera de Ábrego y presidenta de la Asociación de Personeros del Catatumbo, destacó que este espacio “es una herramienta para mejorar en nuestra función y en el servicio que prestamos desde las personerías municipales. Evidentemente nos va a servir a la hora de interactuar con las comunidades y nos va a facilitar mucho el trabajo”.

Para Delia Judith Torres, personera de El Carmen, esta capacitación “amplió y afianzó nuestros conocimientos, dándonos una noción más clara de las políticas públicas, instancias, mecanismos para la atención de conflictos y otros temas que son esenciales para el desarrollo de nuestra función como personeros municipales”.

Estos procesos formativos también involucraron a mujeres indígenas, afrodescendientes y campesinas, y a representantes de plataformas y organizaciones sociales del Cauca. Ellas lograron fortalecer sus habilidades para analizar problemas usando las herramientas adecuadas, y aprendieron a aplicar el enfoque de transformación de conflictos que invita a cuidar las relaciones entre las partes que tienen un problema, incentivando la comunicación asertiva.

Así mismo, la MAPP/OEA acompañó un espacio de capacitación con funcionarios y funcionarias de la Dirección de Sustitución de Cultivos Ilícitos, que les permitió fortalecer sus capacidades para el análisis y abordaje transformador de conflictos a través del diálogo y la negociación.

Para Herbert Ortega, coordinador del área de Fortalecimiento de Capacidades de la MAPP/OEA, el balance de los procesos de 2020 es positivo, pues “poder congregar de manera virtual a personas de distintos sectores, como fue el caso de los Consejos Territoriales de Paz de varios departamentos y municipios, fue una oportunidad para intercambiar experiencias y para acompañar el fortalecimiento y crecimiento de actores locales”. 

En medio de la pandemia y el distanciamiento social, la MAPP/OEA sigue trabajando para fortalecer las capacidades de las constructoras y constructores de Paz en los territorios más afectados por el conflicto armado, la criminalidad y la inequidad.

Comunales por la Paz, pedagogía radial en el Catatumbo

24 noviembre, 2020

A través de cinco capítulos difundidos por radios comunitarias, los liderazgos sociales y comunidades de esta zona del país fortalecen sus capacidades en Derechos Humanos, justicia transicional y la implementación de los Acuerdos de Paz.

Uno de los efectos más desafiantes de la pandemia en Colombia ha sido la interrupción de procesos organizativos en los territorios afectados por el conflicto armado y la criminalidad. La imposibilidad de hacer reuniones presenciales, de visitar veredas y corregimientos alejados, y de mantener un contacto constante con las comunidades vulneradas ha significado una ruptura en el tejido social y en la consolidación de las políticas de paz en estos lugares. 

Apelando a la poca conectividad y a los incipientes conocimientos tecnológicos, liderazgos sociales de varias zonas del país han intentado contener este impacto. Han desarrollado, de la mano de la institucionalidad y de organismos internacionales, mecanismos para encontrarse, continuar los procesos de articulación y no detenerse en la búsqueda de sociedades más equitativas, con participación de todos los sectores, en el camino hacia la construcción de Paz. 

Este es el caso de la región del Catatumbo. En una alianza liderada por la Secretaría de Gobierno de la Gobernación de Norte de Santander, decenas de hombres y mujeres constructores de paz en el territorio están fortaleciendo sus capacidades para dialogar, resolver conflictos, reforzar sus conocimientos en los espacios de participación para construir una paz duradera y tener herramientas para acercar a la institucionalidad a su territorio. 

Lo están haciendo a través de dos canales: un aula virtual y una serie radial que se transmite semanalmente a través de las siete emisoras que conforman la red de radios comunitarias del Catatumbo.  

En esta serie, instituciones como la Jurisdicción Especial para la Paz, la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas, la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Agencia para la Renovación del Territorio, la Oficina del Alto Comisionado para la Paz y la Unidad Nacional de Protección le cuentan a la audiencia su mandato, responden dudas de las y los oyentes, y difunden información útil para que las personas de los territorios puedan acceder a las rutas de atención y participar en la construcción de políticas de Paz en el Catatumbo. 

Esta estrategia territorial tiene como objetivo aportar conocimientos base a los líderes y lideresas comunales en temas relacionados con la construcción de la paz y el acceso a derechos. También, generar herramientas propias para el ejercicio de liderazgo comunal con un énfasis en el territorio y en los espacios de participación relacionados al PDET y los Consejos Municipales de Paz. Así mismo, el proyecto pretende acercar la institucionalidad al territorio y finalmente rodear la labor de las y los líderes comunales en sus funciones como grupo motor, grupo veedor, consejeros y consejeras de paz y demás procesos de participación de relevancia para el territorio. 

La MAPP/OEA hace parte de una cadena de aliados internacionales, entre los que se encuentran de la Cooperación Alemana GIZ y el Programa de Derechos Humanos de USAID. 

La Misión está convencida que la construcción de Paz es un desafío inaplazable, aún en este escenario de confinamiento y restricciones a la movilidad. Por eso, su equipo en el territorio conduce los espacios radiales, sirve de puente entre la institucionalidad y los liderazgos sociales, y facilita su interacción. 

La radio se ha convertido en uno de los medios para seguir conectando con las comunidades más apartadas del país, y en una herramienta fundamental para conservar los vínculos construidos durante 16 años en el territorio. La MAPP/OEA seguirá trabajando en la urgente tarea de construir una paz completa, plural y diversa en Colombia. 

Talleres de participación en el Chocó

16 enero, 2018

Comunidades del Chocó

El 16 y 17 de enero en los municipios de Alto Baudó (Pie de Pató) y Medio Baudó (Puerto Meluk) diversos líderes comunitarios, representantes de organizaciones sociales y de administraciones locales, asistieron al taller “Participación Incluyente”, liderado por la MAPP/OEA y acompañado por las diferentes personerías municipales.

Este encuentro tuvo como objetivo la identificación de oportunidades y potencialidades que fortalezcan los procesos de participación comunitaria dentro de estas mismas comunidades. Al mismo tiempo que destacó el ánimo de integración y cooperación entre los pueblos indígenas y afros, en su interés por la consolidación de procesos que sean viables para una paz inclusiva.

Este taller hace parte de un ciclo de herramientas formativas entregadas por la MAPP/OEA, con el ánimo de fortalecer la participación ciudadana y poder generar espacios de inclusión y reconocimiento de las diversidades sociales y culturales que se muestran en los territorios.

La Misión continuará acompañando a las comunidades del departamento del Chocó, en su propósito de construir y afianzar una cultura de paz, como plataforma para el desarrollo social y comunitario.

EL TIEMPO: Una misión internacional de paz en territorio de conflicto

13 febrero, 2017

EL TIEMPO estuvo en el Catatumbo con la MAPP-OEA y habló con comunidad. Crónica desde campo.

Desde aquí, el país se ve diferente. La Colombia en guerra es una realidad y mantiene las calles empolvadas en un constante tránsito entre miedo y esperanza. Se sabe, por ejemplo, que en algunos pueblos, cuando se escucha el primer disparo desde la selva, hay que cerrar puertas y buscar resguardo hasta que terminen los hostigamientos contra el Ejército. También, es una regla implícita de vida nunca recorrer la región de noche o “respetar” los grafitis que aparecen en las fachadas.

Aquí la gente sabe que mientras en Bogotá se habla de paz, ellos hacen parte de una región en donde los grupos armados ilegales siguen activos en guerra. Y a pesar de los complejos conflictos con los cuales viven a diario y de todas las noticias negativas que llegan al centro del país, sus comunidades tienen presente también que algún día ese país en posconflicto que se ve en las noticias será el suyo.

Y trabajan para que lo sea. Los liderazgos comunitarios son, probablemente, el mecanismo más poderoso que tiene este territorio, no solo para mitigar el temor y la incertidumbre, sino para lograr el cambio.

Los líderes sociales repiten, incansablemente y con vehemencia, palabras como ‘concertación’, ‘participación’, ‘transformación’ y también ‘sustitución’. Consideran que allí está la clave para la paz en su región. Las comunidades, por su parte, saben escucharlos, rodearlos e interpelarlos. A ellos se suman los indígenas barí, habitantes ancestrales del territorio, quienes aportan su sabiduría y noción incluyente para la resolución pacífica de conflictos. Todos, desde sus visiones particulares, desarrollan planes autónomos para aportar a esta fase de transición que se vislumbra en el Catatumbo.

La región del Catatumbo, fronteriza con Venezuela y extendida por el departamento de Norte de Santander, ha sido y sigue siendo una zona de interés y disputa para los actores armados ilegales, precisamente por su carácter geoestratégico de frontera.

Están las Farc, el Eln, el Epl, bandas criminales como el ‘clan del Golfo’, paramilitares, narcotraficantes y contrabandistas de lado y lado de la frontera, quienes han aprovechado la débil presencia estatal para consolidarse a través del control de la economía ilegal, principalmente los cultivos de coca, el narcotráfico y el contrabando de gasolina. Todos ellos, a veces en alianzas y a veces por separado, manejan en mayor o menor medida los distintos eslabones de la economía local. También intimidan a través del dinero ilícito las extorsiones a la mayoría de los 11 municipios que conforman la región.

Aquí hay heridas de la guerra aún por sanar y un conflicto que sigue presente y deja nuevas víctimas. En La Gabarra, un corregimiento al norte de Tibú, la capital de la región, una mujer dice que hace más de diez años los paramilitares la violaron y producto del hecho tuvo una hija. Lo recuerda una y otra vez, sin parecer encontrar la calma que necesita. Y en Versalles, otro caserío pero al sur, en la entrada se levanta un imponente letrero de las Farc que nadie se atreve a retirar. Mientras que en el occidente, en el municipio de San Calixto, la vía estuvo interrumpida en diciembre por un carro bomba del Epl, y el Eln continúa con ataques a oleoductos y bloqueo de carreteras.

A estas dinámicas de conflicto, criminalidad y rentas ilegales se suma la pobreza. A pesar de ser una región rica en tierras fértiles y recursos mineros, la carencia de servicios básicos es evidente a medida que transitamos y nos adentramos en el territorio, al punto de que un habitante del corregimiento de Versalles señala que los del Catatumbo son “los hijos olvidados de Colombia”.

Las vías terciarias son en realidad largas trochas. Para transportar enfermos y heridos los pobladores han tenido que recurrir al uso de motos particulares, pues no hay ni ingresan ambulancias. No hay suficientes hospitales ni centros de salud. Y las escuelas, además de ser escasas, ofrecen hasta quinto de primaria o atienden a solo 30 estudiantes.

Esta falta de oportunidades de educación y empleo, sumada a la presión ejercida por los ilegales, ha hecho del cultivo de coca una de las principales fuentes de ingresos para los campesinos de la zona, quienes desde muy jóvenes empiezan a rasparla. Aun así, ellos saben que “lidiar con la mata de coca es lidiar con violencia”. De ahí su reiterada voluntad de sustituir los cultivos de uso ilícito por proyectos productivos concertados.

El terreno está abonado. Por un lado, existe la intención; por el otro, hay iniciativas locales de emprendimiento y asociatividad que, tan solo, necesitan ser potenciadas. “Nosotros no somos agricultores, somos cultivadores. Necesitamos que el Gobierno nos enseñe a producir la comida para alimentar al país. Ese es nuestro mayor deseo”, le dijo a EL TIEMPO uno de los líderes comunitarios del tema en el Catatumbo.

Sin embargo, el Estado aquí se ve únicamente vestido de camuflado. Las acciones militares están vigentes y la inversión social sigue siendo una promesa. En su lugar, los casos de corrupción se oyen con frecuencia, al punto de que las comunidades temen, desde ya, que los recursos del posconflicto se queden “en el camino”, en manos de intermediarios. Por eso, piden tener mayor veeduría sobre estos fondos y así evitar que la paz esté en riesgo.

Monitoreo y acompañamiento en zona de conflicto

La Misión de Apoyo al Proceso de Paz en Colombia de la Organización de los Estados Americanos (Mapp-OEA) ha estado en el Catatumbo desde el momento en que se desmovilizaron las AUC. En estos 13 años en la región, ha sido un actor fundamental en la visibilización de las afectaciones del conflicto armado a las poblaciones, en el monitoreo a los procesos de reparación colectiva de víctimas y restitución de tierras, así como en el acompañamiento a iniciativas comunitarias de paz.

“La gente siempre tiene la expectativa de ser escuchada”, dice María Mandova, coordinadora regional en Cúcuta de la Mapp-OEA. “Las personas tienen preocupaciones y necesidades, pero creo que una de las grandes conclusiones que nos queda es que la gente tiene muchas propuestas de cómo proyectarse y cómo seguir adelante en un Catatumbo sin conflicto armado”, señala.

Algunas de estas iniciativas de paz se presentan en Pacelli, un corregimiento que, para muchos, es modelo de resiliencia en el convulsionado Catatumbo. A través de estructuras de líderes comunitarios, los pobladores de Pacelli propusieron un modelo propio de sustitución de cultivos ilícitos. El año pasado también socializaron un manual de convivencia que busca ponerles freno a los accidentes de tránsito y que ha permitido solucionar problemas comunitarios por medio del diálogo participativo entre todos sus habitantes. Aquí estuvo presente este organismo internacional brindando asesoría y apoyo.

Como un actor presente en la zona, la Misión también ha conocido y llamado la atención del Gobierno Nacional sobre casos recientes que han herido de manera profunda a las comunidades. Uno de estos es la desaparición forzada del líder comunal Henry Pérez, en La Gabarra, de quien no se tienen noticias desde el 26 de enero del año pasado. Este hecho ha conmocionado a la comunidad, que ha marchado y le ha pedido al Gobierno celeridad en las investigaciones, así como acompañamiento a las estructuras comunitarias locales.

La movilización comunitaria para exigir medidas urgentes y concretas en el caso de Pérez es ejemplo de cómo el renovado impulso de conseguir una paz estable empieza por poner fin al silencio y la impunidad. Aun así, los pobladores siguen sin respuestas sobre el paradero del dirigente comunal.

“Es un gran líder. Este tipo de hechos no se deben repetir en nuestro territorio, donde queremos es paz. Es muy doloroso”, le dijo a EL TIEMPO una mujer del corregimiento, que conocía la labor comunitaria de Pérez.

¿Por qué hay presencia de la Mapp-OEA? Por solicitud expresa del Gobierno Nacional de realizar misiones de monitoreo y apoyo en zonas de conflicto. Sus alertas, el conocimiento de los territorios y la confianza conseguida en el trato cercano con las comunidades permiten dar lectura de cómo avanzan las regiones en conflicto y su camino en búsqueda de la paz.

Al día siguiente de la firma del acuerdo de paz en Cartagena, el Gobierno expresó públicamente su deseo de que la Misión continúe en el país aportando al proceso de paz. Con dicho fin, extendió su presencia hasta diciembre del 2018, encargándole a su vez nuevas funciones en la etapa de posconflicto, que constituyen un aporte al fortalecimiento del proceso en cuanto implican acciones de monitoreo y acompañamiento en zonas del país que son de la mayor importancia. Esto se logra gracias al apoyo económico y político de los diversos países donantes de la Mapp-OEA.

El panorama en una región como el Catatumbo es complejo. Aunque las Farc, presentes en la zona, están próximas a iniciar la entrega de armas tras consolidarse el proceso de paz con el Gobierno, otros grupos ocupan y controlan el lugar.

Roberto Menéndez, el jefe de la Mapp-OEA, señaló en noviembre que sus equipos en las regiones vienen constatando que las zonas de las que se están retirando las Farc están siendo copadas por otros actores armados ilegales.

“Es muy difícil determinar si dichas dinámicas obedecen a una ‘cesión oficial de territorios’, por expresarlo de alguna manera. Lo que sí se ha logrado identificar son reconfiguraciones en los territorios. Las evidencias de dichos reacomodamientos son percibidas por las comunidades por la aparición de grafitis, presencia física y convocatorias a reuniones con pobladores”, le dijo Menéndez a EL TIEMPO.

Y esto es lo que las comunidades quieren que las autoridades locales y nacionales tengan en sus radares, para evitar que la violencia se perpetúe en la zona con nuevos rostros. También para reiterar la esperanza y necesidad de avanzar hacia una paz completa, que dé pronto inicio al anunciado proceso con el Eln y que busque una salida negociada con el reducto del Epl, conocido aquí como ‘los Pelusos’.

Entretanto, mientras avanzan las iniciativas gubernamentales para desarmar grupos a través del diálogo y de la ofensiva militar contra las demás estructuras ilegales, en terreno la gente deja entrever un arma poderosa contra la guerra enquistada en su región, y esta es su esperanza.

“Aquí estamos totalmente dispuestos a dejar la coca, que tanto daño nos ha hecho. Estamos dispuestos a ayudar. A unirnos. A buscar que los grupos armados salgan del territorio. Solo necesitamos mejorar la comunicación con el Gobierno y que este, por primera vez, llegue aquí sin promesas electorales. Que nos ayude a sacar los cultivos de cacao porque no hay vías, o que los niños tengan colegios. Juntos podemos lograrlo”, señala un hombre en Versalles, un punto cercano a Caño Indio, que en un principio se planteó como una de las zonas veredales para que las Farc se agruparan y dejaran las armas.

Una misión de paz como esta emite radiografías del conflicto y crea espacios de confianza y diálogo en zonas donde incluso la prensa ve restringido su trabajo por la violencia. Pero también acompaña los procesos que llenan de esperanza a las comunidades que se resisten a la guerra y anhelan conseguir la paz completa con todos los grupos armados.

Aquí, en el Catatumbo, cada vez son más quienes comienzan sus días con la ilusión de ver sus montañas sembradas de cacao, de tener sus vías pavimentadas y de que la educación de calidad llegue a sus niños. Ese día está cerca, porque los primeros pasos ya están dados: creen y trabajan por él.

EL TIEMPO
*Por invitación de la Mapp-OEA

Desde el Cabildo indígena Chibcariwak se plantean rutas para la construcción de paz

30 junio, 2016

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Por solicitud de esta comunidad indígena y con el fin de implementar un enfoque diferencial en la construcción de paz territorial, el 29 de junio en la Ciudad de Medellín se realizó una reunión de sensibilización, intercambio de percepciones, reflexión propositiva con integrantes del Cabildo de esta misma ciudad, en apoyo de la oficina regional de la MAPP- OEA y la participación de ACNUR.

Asistieron a este encuentro cerca de 20 integrantes del Cabildo que hacen parte de diferentes pueblos nativos, mujeres y hombres de diferentes edades. De este espacio La MAPP – OEA enfatizó la importancia de visibilizar a la comunidad indígena en el contexto urbano, sus necesidades, sus aportes constructivos para la construcción de paz territorial, y su inclusión en espacios y procesos de decisión.

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