Róbinson López, un guardián de la Amazonía

26 agosto, 2020

La MAPP/OEA lamenta el fallecimiento de esta autoridad indígena y defensor de Derechos Humanos, quien murió a causa del Covid-19. 

“Es importante reconocer la labor histórica y milenaria que hacen los pueblos indígenas en la defensa del territorio, para la humanidad y para la vida”. Así le hablaba Róbinson López a sus hermanos y hermanas Inga, un pueblo amazónico enclavado en el Putumayo y dueño de saberes milenarios y resistencias históricas. 

Allí, en esa zona mística del sur de Colombia, comenzó la lucha de un joven destacado, cuya causa estuvo atravesada siempre por la defensa de los Derechos Humanos, la oposición férrea a proyectos extractivistas en su región, y a la conservación del medio ambiente. Su vida en el activismo comenzó como coordinador de DDHH de la Organización de Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana – Opiac, y después en la secretaría técnica de la Comisión Nacional de DDHH de los pueblos indígenas.  

Recientemente había sido nombrado Coordinador de Cambio Climático y Biodiversidad de la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica, una entidad que agrupa comunidades de Colombia, Perú, Brasil, Ecuador, Bolivia, Guyana, Surinám y Venezuela; desde allí dio una lucha frontal contra los incendios que azotaron miles de hectáreas de la Amazonía en varios países.

Desde estos cargos también lideró procesos de defensa del territorio, impulsó proyectos para declarar a la Amazonía como víctima del conflicto armado, y preservar al Putumayo y a la región de la explotación minera. 

Róbinson también fue un constructor de Paz: participó activamente en los procesos de consulta previa para la puesta en marcha del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y Garantías de no Repetición. Así mismo, contribuyó en la construcción del del Protocolo de coordinación entre la Jurisdicción Especial para la Paz y la Jurisdicción Especial Indígena. 

Justo allí, en esos procesos de articulación, Róbinson se convirtió en un aliado de la MAPP/OEA en el territorio. Con el apoyo de la Misión, él y otras autoridades indígenas de esa región avanzaban en un informe sobre afectaciones a estas comunidades en el marco del conflicto. Este documento, en el que quedó plasmada cosmovisión, será entregado a la JEP. 

Con su partida, los pueblos indígenas y el país pierden a un hombre dedicado a la construcción de paz y la defensa del territorio. La MAPP/OEA lamenta profundamente su muerte, se solidariza con sus familiares y amigos, y reitera su compromiso con las comunidades étnicas para acompañar la construcción de una paz amplia, diversa y completa. 

Arauca le apuesta a la participación y al liderazgo social

11 agosto, 2020

Con éxito terminó el proceso de capacitación en diálogo, construcción de Paz y transformación de conflictos a más de 40 liderazgos políticos del departamento.

Uno de los mayores impactos de la llegada del Covid-19 a Colombia ha sido la dificultad de las comunidades para reunirse en espacios presenciales de participación. Esto ha dilatado la toma de decisiones que contribuyen a la implementación de políticas de paz en los territorios y ha desafiado el fortalecimiento del tejido organizativo en el país. 

Por eso, desde el inicio de la pandemia, la MAPP/OEA y la Oficina del Alto Comisionado para la Paz hicieron uso de los recursos tecnológicos para seguir fortaleciendo las capacidades del movimiento social de Arauca, una región duramente golpeada por el conflicto y que hoy enfrenta grandes desafíos frente a la construcción de una paz completa y duradera. 

Más de 40 liderazgos sociales y políticos del país asistieron a la capacitación en diálogo, construcción de Paz y transformación de conflictos, dictada por las dos instituciones. Durante más de 2 meses trabajaron en metodologías de transformación de conflictos y escenarios de construcción de Paz colectivos, con posibilidades de replicar en sus comunidades este proceso de fortalecimiento de las capacidades de liderazgo. 

En la ceremonia de clausura, llevada a cabo a través de una plataforma digital, los facilitadores del curso insistieron en la importancia de abordar el conflicto de manera positiva, como un motor del desarrollo social. Además, resaltaron la oportunidad de replicar estos conocimientos adquiridos, en espacios como los Consejos Territoriales de Paz, que son fundamentales para la consolidación de una política pública de Paz. 

Justamente Martín Sandoval, presidente del Consejo Departamental de Paz, Convivencia y Reconciliación del departamento de Arauca, señaló que el curso sirvió para “reforzar conocimientos en el manejo de situaciones de dialogo, conversaciones, consensos con las comunidades. Nos ‘rejuvenecimos’, estas herramientas nos serán muy útiles en el futuro para todas las actividades sociales del departamento como los consejos de paz. Lo importante es continuar en medio de las dificultades, las constantes hechos dolorosos y violaciones a los Derechos Humanos en el marco del conflicto, estos hechos dolorosos hacen necesario seguir aportando desde nuestro rol para lograr el objetivo de la paz completa”.

Vea también: En Arauca, la construcción de Paz avanza en medio de la Pandemia

De igual manera, Gloria Dilva Medina, Consejera de Paz del departamento, señaló que “el proceso de aprendizaje nos permite tener herramientas para poder escuchar a quienes sienten miedo de contar lo que les pasó o lo que les está pasando, esta capacitación debe continuar con procesos donde se involucren jóvenes. Esto nos ayudará a propiciar que las nuevas generaciones de jóvenes trabajen por la construcción de paz. El taller fue maravilloso, pues permite reforzar aprendizajes, el componente que más me llenó fue el de los consensos, pues permite que se involucre gente, hacer un trabajo más amplio, más acertado, más dinámico”. 

Finalmente Diego Moreno, miembro de la Cruz Roja colombiana y asistente al taller, señaló que esta formación sirve para “entender cómo desde nuestro propio rol y cotidianidad podemos construir paz, utilizando el dialogo como herramienta para construir paz. Nos falta trabajar mucho sobre la conciencia del pueblo araucano, hay que transcender”. 

Con este ciclo formativo, la MAPP/OEA fortalece su relacionamiento e incidencia con las organizaciones de la sociedad civil y las autoridades locales de Arauca. Así, seguimos acompañando al Estado colombiano y a las comunidades en sus esfuerzo por construir una Paz Completa. 

José de los Santos Sauna: un defensor de la Sierra

6 agosto, 2020

La MAPP/OEA lamenta el fallecimiento del gobernador del pueblo Kogui, y reafirma su compromiso con las comunidades indígenas de Colombia.

El pueblo indígena Kogui, uno de los cuatro que habitan la emblemática Sierra Nevada de Santa Marta, se quedó este jueves sin uno de sus principales referentes. José de los Santos Sauna luchó durante días contra una afección cardiaca asociada al COVID-19 y finalmente falleció este jueves en una clínica en Santa Marta. 

La vida de José de los Santos, de 44 años, estuvo dedicada a la defensa de su territorio. Consciente del valor simbólico, cultural y medioambiental de la Sierra, impulsó procesos organizativos entre los cuatro pueblos presentes en este lugar (Arhuacos, Kogui, Kankuamos y Wiwas) para impedir el desarrollo de proyectos extractivos en esta región y preservar las tradiciones ancestrales de estas comunidades. 

Quizás uno de los mayores aportes de su liderazgo fue la participación activa en la expedición del Decreto 1500 de 2018, más conocido como el Decreto de Línea Negra, que redefine el territorio ancestral de la Sierra como un “espacio sagrado de ámbito tradicional, de especial protección, valor espiritual, cultural y ambiental”.  

Según este documento, los pueblos interesados deben “tener el derecho de decidir sus propias prioridades en lo que atañe al proceso en la medida en que afecte a sus vidas, instituciones, espiritualidad y las tierras que ocupan o utilizan de alguna manera, y a controlar, en la medida de lo posible, su propio desarrollo económico, social y cultural». 

El Cabildo Gobernador del Pueblo Koqui fue amigo de la MAPP/OEA. En el marco de su aporte al fortalecimiento de la Justicia Especial Indígena y la articulación con la Justicia Transicional, de los Santos participó como panelista en diversos encuentros entre autoridades indígenas y funcionarios del Consejo Superior de la Judicatura, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y la Defensoría del Pueblo, organizados por la Misión. Y es que él fue un defensor y educador en la cosmovisión y la justicia Kogui, que se centra en la naturaleza.

José de los Santos también fue un activo líder por la sustitución de cultivos ilícitos. De la mano de las instituciones del Estado, participó en proyectos de desarrollo de cultivos alternativos, y dio vida al café Silvestre Kogui, que hoy no sólo es el sustento de decenas de familias en la Sierra, sino que es un producto colombiano de exportación a nivel mundial. 

También participó en la creación de propuestas comunitarias para el desarrollo del PDET de la Sierra Nevada. Su liderazgo lo llevó a fundar, junto con otras autoridades, el Consejo Territorial de Cabildos Indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, siempre en defensa del corazón del mundo.  

La MAPP/OEA lamenta profundamente el fallecimiento de este emblemático liderazgo indígena, se solidariza con su familia, el pueblo Kogui y las comunidades indígenas de la Sierra Nevada. Asimismo, y reitera su férreo compromiso de seguir acompañando a los pueblos originarios en la construcción de una Paz Completa, en armonía con la naturaleza y los seres humanos. 

Pueblos indígenas, constructores de Paz

En el marco de la Semana Interamericana, la Semana Nacional y el Día Internacional, reconocemos el aporte de las comunidades indígenas en la construcción de Paz y llamamos a proteger a sus autoridades en todo el país. 

Los pueblos indígenas de Colombia viven en medio de dos realidades complejas: por un lado, han dado una lucha histórica por construir una visión de mundo autónoma, basada en el diálogo, la memoria y la relación armónica con la comunidad, la naturaleza y sus recursos. Desde hace siglos, son los guardianes del territorio y los poseedores de una tradición oral ancestral que les permiten resolver conflictos, aprender de los errores y caminar hacia la paz. 

Justamente esta batalla la han ganado en medio de circunstancias difíciles: también durante décadas han resistido a la violencia política, social, cultural y económica por parte de grupos armados e intereses económicos. Con fiereza han defendido su territorio, donde están enterrados sus mayores y donde se enraiza su cosmovisión y cultura. 

Por eso durante Agosto, en el marco de las conmemoraciones nacionales e internacionales de los Pueblos Indígenas, hacemos un homenaje a las más de 115 comunidades que habitan Colombia, y que han contribuido y siguen contribuyendo, de manera decidida, a la construcción de una Paz completa en el país 

Hoy más que nunca se hace indispensable proteger la vida de los grupos étnicos en Colombia. Según el último informe semestral de la MAPP/OEA, estas comunidades siguen sufriendo afectaciones diferenciadas en el marco del conflicto armado, y están en la mira de los grupos armados ilegales. 

Sufren, por ejemplo, la confrontación entre grupos armados en varias regiones del país. En Cauca, Nariño y Chocó, han padecido del reclutamiento forzado por parte de estos actores ilegales, además muchos de sus comuneros y comuneras han sido afectados por la instalación de Minas Antipersonal, desplazamientos forzados y confinamientos recurrentes. 

En varias regiones del país, las autoridades indígenas han sido duramente afectadas. Los miembros de la Guardia Indígena así como dirigentes de los cabildos han sido asesinados y amenazados por grupos ilegales y, de acuerdo con el monitoreo permanente de la Misión en los territorios, hoy se encuentran en riesgo inminente. “La magnitud de estos ataques trasciende la dimensión individual e impactan negativamente el tejido social y las formas locales de organización de las comunidades. Preocupa el marcado escenario de riesgo de las guardias indígenas y autoridades étnico-territoriales en el norte del Cauca”, señala el informe entregado al Consejo Permanente de la OEA en junio de 2020. 

En medio de este desfavorable contexto, los pueblos indígenas colombianos continúan adelante en la lucha por mejorar sus procesos, recuperar saberes y mecanismos ancestrales de justicia, así como hacer visibles sus procesos internos ante las instituciones colombianas. La MAPP/OEA valora, por ejemplo, el avance en la consolidación y proliferación de escenarios de coordinación entre la Jurisdicción Especial Indígena (JEI), el sistema de justicia ordinaria y la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). 

Estos avances son pasos firmes para consolidar procesos de reconciliación en las regiones y avanzar hacia una Paz Completa en el país. Los pueblos indígenas de Colombia han sido particularmente afectados por el conflicto, y su relato constituye un elemento indispensable en la superación de esa violencia armada. 

Los pueblos indígenas de Colombia son constructores de Paz. 

Rodrigo Salazar, una vida de liderazgo indígena

10 julio, 2020

El gobernador suplente del Resguardo indígena Piguambí Palangala, ubicado en Tumaco, fue asesinado este jueves por desconocidos. Fue durante años un líder querido y reconocido por el pueblo Awá. Perfil.

Rodrigo tenía 44 años, y fue durante largo tiempo un destacado representante del pueblo Awá. Entre 2012 y 2016 fue consejero zonal de la Guardia Indígena para el municipio de Tumaco, donde se encuentra ubicado el resguardo. Allí fortaleció los lazos de la UNIPA, una asociación de autoridades indígenas Awá que agrupa desde hace 30 años a más de 30 cabildos y a 20 mil miembros de este pueblo, con el resguardo Piguambí Palangala.

En ese momento comenzaron las amenazas contra él y otras autoridades del resguardo. El fortalecimiento de la Guardia se daba en medio de una intensa lucha de las comunidades étnicas por la defensa del territorio, que se disputaban, y se siguen disputando, varios grupos armados ilegales.

La labor de Salazar fue tan destacada que, una vez terminó su periodo como consejero zonal de Guardias, fue elegido unánimemente como Gobernador suplente del Resguardo. Desde allí, fortaleció la defensa del territorio y la vida de sus comuneros y, en el marco de la implementación de los Acuerdos de Paz, promovió la sustitución de cultivos ilícitos en una de las zonas más conflictivas del país.

Esta lucha histórica del pueblo Awá significó que UNIPA fuera acreditada como participante en el caso 002 de la Jurisdicción Especial para la Paz, que investiga las graves afectaciones del conflicto ocurridas entre 1990 y 2016 en Tumaco, Barbacoas y Ricaurte (Nariño), contra pueblos indígenas, afrocescendientes y campesinos. El pueblo indígena Awá fue víctima de al menos dos masacres por parte de grupos armados ilegales, y varios de sus liderazgos han tenido que desplazarse y aún viven en constante zozobra por la presencia de violentos en el territorio.

El asesinato de Rodrigo Salazar es un nuevo golpe para la organización indígena en Nariño y en Colombia. Él regresaba a su casa, ubicada en el resguardo Piguambí Palangala, cuando hombres desconocidos lo abordaron. Eran las 11 de la mañana del 9 de julio del 2020. Tanto Salazar como otros miembros de ese resguardo del pueblo Awá habían recibido amenazas, al punto de que tenía un esquema de seguridad por parte de la Unidad Nacional de Protección. Sin mediar palabra, desconocidos lo asesinaron.

De inmediato, tanto la Organización Nacional Indígena de Colombia  (ONIC) como la Unidad Indígena del Pueblo Awá (UNIPA) comunicaron a través de redes sociales lo sucedido. El crimen ha causado indignación y fue condenado por la Defensoría del Pueblo, la Procuraduría General, organizaciones internacionales y el gobierno nacional.

Salazar fue conocido por el equipo regional de la MAPP/OEA, por su valioso trabajo en favor de la construcción de paz territorial. La Misión lamenta y condena enérgicamente  su asesinato, al tiempo que se solidariza con su familia y con el pueblo indígena Awá. Además, reitera su exigencia a los grupos armados ilegales a cesar la violencia contra la población civil y los liderazgos en el país, al tiempo que exhorta a las autoridades a reforzar las medidas de protección efectiva para las comunidades y para quienes defienden la vida, el territorio y la paz en Colombia. 

En Arauca, la construcción de Paz avanza en medio de la Pandemia

9 julio, 2020

Con el acompañamiento de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, la MAPP/OEA imparte una capacitación en transformación de conflicto a 40 liderazgos sociales y políticos del departamento.

La nueva realidad que vive el planeta ha derivado en conflictos sociales cada vez más latentes. Los efectos de la pandemia son más evidentes en las comunidades vulnerables de Colombia, donde sus habitantes, además, sufren los impactos del conflicto armado y las consecuencias de la débil presencia institucional.

Arauca es uno de esos territorios. Aunque los casos de Covid-19 parecen estar controlados, en esta zona del país persiste el accionar de grupos armados ilegales, la crisis migratoria no encuentra salida y la implementación de los Acuerdos de Paz es todavía un desafío.

En ese marco, la MAPP/OEA organizó junto con la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, un taller de fortalecimiento de capacidades en el que más de 40 miembros de los Consejos Territoriales de Paz de Arauca adquieren herramientas de diálogo, construcción de Paz y transformación de conflictos. El distanciamiento social no ha sido un problema para que las defensoras y defensores de los Derechos Humanos y del territorio asistan a la sesiones, ahora virtuales.

“La gente estaba necesitando este espacio desde hace algún tiempo.  Se están involucrando con la metodología, y el promedio de participación se ha mantenido. Ya están aterrizando las herramientas y el enfoque de transformación de conflictos que estamos planteando, que involucra a todas y a todos en el diálogo auténtico y en sus implicaciones”, señaló el coordinador del área de Fortalecimiento de Capacidades de la MAPP/OEA, Herbert Ortega.

Utilizando la virtualidad, liderazgos sociales de Arauca siguen fortaleciendo sus capacidades en resolución y transformación de conflictos.

La capacitación, que irá hasta el mes de agosto, está dirigida a liderazgos políticos, sociales, étnicos y religiosos de la zona, y tiene como objetivo que estas personas se conviertan en replicadores de metodologías de transformación de conflictos y de escenarios de construcción de Paz colectivos.

 “Este lugar ha sido un punto de encuentro y de entendimiento de las posturas de los diferentes movimientos sociales y los Consejos Municipales de Paz en el departamento. Ha sido muy fructífero participar en los talleres porque hemos adquirido nuevos conocimiento y nuevas terminologías para poder trabajar e incidir en los conflictos sociales que vive nuestra región”, señaló Yesid Robles, líder social y miembro del Consejo Municipal de Paz de Arauquita.

Por su parte, la profesora Gloria Dilva Medina, representante del Consejo de Cultura de Saravena, destacó que “si algo he aprendido en mi vida como docente es que los seres humanos nos conocemos cuando estamos en grupo, que nos volvemos una familia. Yo me he convertido en una especie de motor para desarrollar confianza, competencias y su mejor potencial. Con estas herramientas quenos da el curso podemos abordar mejor los conflictos de estos jóvenes y ayudarlos a que saquen lo mejor de ellas y ellos”.

De la mano de la institucionalidad nacional, la MAPP/OEA reafirma su compromiso de seguir acompañando a las comunidades en la construcción de una Paz completa que beneficie a los territorios más afectados por el conflicto, la criminalidad y la inequidad en el país.

Aramis Arenas, una vida de liderazgo

21 mayo, 2020

Luego de décadas de lucha por los Derechos Humanos y el territorio, el líder social Aramis Arenas fue asesinado el 19 de mayo en Becerril, Cesar. La MAPP/OEA condena este grave hecho. Perfil.

Aramis Arenas Bayona era reconocido en todo el oriente del Cesar. Las y los habitantes de esta zona de Colombia, que durante más de 10 años sufrió en carne propia las multiples tragedias del conflicto armado, veían en él una esperanza de Paz y de futuro de su región.

Víctima de desplazamiento y tortura por parte de grupos armados ilegales, nunca cesó en su empeño de luchar porque la Paz llegara al territorio. Quienes lo conocieron lo definen como una persona comprometida, lúcida e íntegra, y aseguran que su muerte ha sido un golpe duro para la región.

Su vida de liderazgo lo llevó a vincularse a la organización comunal, a emprender la defensa de los Derechos Humanos y de la Paz en esta zona del oriente del Cesar. Además, fue candidato al consejo municipal de Becerril y adelantaba, hasta el momento de su muerte, un proyecto turístico de desarrollo sostenible y mejora de las condiciones de su comunidad.

Nadie vio nada, pero el 19 de mayo Amaris apareció muerto en su finca con un disparo en la cabeza. Aunque era el presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda, ese día se encontraba solo, por lo que no hay indicios de los responsables de su muerte.

La MAPP/OEA condena enérgicamente este grave hecho, que se convierte en un capítulo más de una cadena de afectaciones contra liderazgos sociales, comunales, campesinos, indígenas, afrodescendientes y defensoras y defensores de Derechos Humanos en el país.

A los grupos armados ilegales, les exige cesar todas las acciones violentas contra la población civil, víctima de un conflicto que se ensaña con las comunidades y territorios más vulnerables de Colombia.

La Misión exhorta también a las autoridades a emprender una investigación exhaustiva que permita dar con los responsables de este grave hecho, así como reforzar las medidas de protección a los liderazgos sociales en el país.

El equipo de la MAPP/OEA se solidariza con el dolor de la familia y de las personas que tuvieron la oportunidad de compartir el liderazgo, el compromiso y la sabiduría de Aramis Arenas Bayona.

Declaración: un nuevo llamado a la Paz Completa

29 abril, 2020

Abril 29 de 2020.

El Covid-19 ha modificado hábitos, lógicas y dinámicas en el mundo entero. Y en medio de todos los esfuerzos para afrontar la crisis, emerge una prioridad: preservar la vida; apostarle a la vida.

En Colombia, esa apuesta también pasa por un imperativo: alcanzar la PAZ COMPLETA.  Es urgente ponerle fin a la violencia, la criminalidad y la inequidad, que siguen impactando de forma directa y preocupante a la población civil, especialmente a la más vulnerable que habita zonas rurales y profundas.

Defender la vida es jugársela por una paz que cese todas las afectaciones contra comunidades y liderazgos sociales; que silencie todas las armas y fusiles; que abra escenarios de diálogo y de acuerdos con los distintos grupos armados ilegales; que facilite la llegada integral y articulada del Estado, y que procure la seguridad y el desarrollo en todos los territorios de Colombia.

Lo hemos dicho e insistimos. La paz no es una opción; es un imperativo moral, social, cultural, económico, ambiental y político, y es, sobre todo, un compromiso con las comunidades más vulnerables y con las víctimas del conflicto armado.

La paz se construye con hechos. Por eso, reiteramos nuestro saludo a las recientes medidas adoptadas por el gobierno colombiano y el ELN, y los animamos a ampliarlas. También exigimos a todos los grupos armados ilegales cesar los ataques contra la población civil y el medio ambiente.

Hacemos un nuevo llamado al Estado para redoblar los esfuerzos que permitan cumplir políticas, acuerdos y medidas de paz; e invitamos a la sociedad colombiana en su conjunto a vencer la indiferencia y a involucrarse en la búsqueda de del derecho a la paz. La paz es de todas y todos.

No es momento de dar pasos atrás. Colombia está frente a una nueva oportunidad para acercar posiciones, alcanzar acuerdos y cumplirlos con los efectos transformadores que la realidad exige. Cuenten con la MAPP/OEA, porque seguiremos acompañando a Colombia en sus esfuerzos de paz. Ese ha sido, es y seguirá siendo nuestro compromiso.

Equipo MAPP/OEA

https://twitter.com/MAPPOEA/status/1255512582716297220?s=20

Ningún niño debe ser combatiente

28 abril, 2020

En el día de la niñez, la MAPP/OEA reitera su preocupación por la continua utilización de niños y niñas en el conflicto y la criminalidad. También renueva el llamado a garantizar sus derechos.

El monitoreo realizado por la Misión de Apoyo al Proceso de Paz señala que el reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescentes persiste en Colombia, en zonas como Catatumbo, Sur de Bolívar y Bajo Cauca, y en departamentos como Antioquia, Caquetá y Chocó. La Misión ve con especial preocupación el impacto que la vinculación forzada a grupos armados ilegales en los territorios étnicos, con una afectación directa al tejido social y a las tradiciones de sus comunidades.

En estas y otras zonas del país, los grupos ilegales utilizan a los menores de edad como “niños soldado”, vigilantes, mensajeros, cobradores de extorsiones e, incluso, como reclutadores de otros menores.

Según análisis de la MAPP/OEA, los grupos armados ilegales emplean principalmente cuatro tácticas. Los seducen mediante el ofrecimiento de dinero, armas cortas o artículos de lujo; utilizan a otros menores para que los atraigan al grupo armado; los convencen a través de invitaciones constantes o presión psicológica, y también los amenazan con atentar contra su vida o la de sus familias si no se unen a las filas.

Garantizar los derechos de los niños, niñas y adolescentes es una labro impostergable para el Estado colombiano.

Durante los últimos 15 años, la Misión ha identificado que las condiciones que contribuyen al reclutamiento forzado en territorios vulnerables no han cambiado. Por el contrario, en el marco del conflicto armado los niños, niñas y adolescentes también son víctima de violencia sexual, desplazamientos forzados y explosión de minas antipersonal, entre otros.

Por eso, además de los retos estructurales asociados a la llegada articulada e integral, el Estado colombiano enfrenta el desafío de ponerse al día en la oferta efectiva de servicios de educación, vivienda, salud, oportunidades de empleo e ingresos, y mecanismos de prevención de violencias al interior del hogar.

Recientemente, la MAPP/OEA ha destacado el abordaje del reclutamiento forzado de menores en el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición (SIVJRN), a través de la apertura del caso 007 en la JEP. También ha celebrado la priorización de casos de violencia contra NNA en las sesiones de la Comisión Nacional de Coordinación del Sistema Nacional y la Jurisdicción Especial Indígena (COCOIN).

La Misión misma ha venido acompañado iniciativas para prevenir violencias en contra de menores de edad, especialmente en César, Córdoba y Nariño. También ha desarrollado acciones encaminadas a promover el acceso a sus derechos en Caquetá, Nariño y Norte de Santander.

En concepto de la Misión de la OEA, el respeto, garantía y promoción de los derechos de la niñez, así como su participación activa, son fundamentales para avanzar en el logro de una paz completa. Por eso, seguirá visibilizando las dinámicas de afectación a esta población, y contribuyendo a su participación y empoderamiento en los procesos territoriales de paz.

El liderazgo social después de la violencia

22 abril, 2020

Tres mujeres de una misma familia fueron víctima de violencia sexual, en medio del conflicto armado en el Sur de Bolívar. Hoy las tres, de generaciones distintas, son activistas y defensoras de derechos humanos.

“Nosotros fuimos el botín de guerra de ellos”, dice Jennis Calderón. Respira, guarda silencio. Recuerda que durante meses, por las calles de su pueblo, se pasearon los grupos paramilitares del Bloque Central Bolívar con sus motos ruidosas, sus fusiles desafiantes y sus listas mal escritas. Interrumpe la entrevista para ojear de nuevo las calles empolvadas de San Blas, un corregimiento que se convirtió a finales de los años 90 en el enclave criminal de esa estructura de las Autodefensas Unidas de Colombia.

Según relata, las AUC se adueñaron de todos los territorios del Sur de Bolívar: los lugares, que convirtieron en casa de pique, emisoras, salones de reunión y centros de tortura. Pero también se apoderaron de los cuerpos de las mujeres, territorios de lucha y resistencia pues ellas también han parido la resiliencia.

Las y los pobladores de San Blas intenta recuperarse después de vivir la violencia en su pueblo.

El cuerpo de Jennis también fue arrebatado. Prefiere no hablar de eso. Mira para otro lado, le habla  a sus dos pequeños hijos y saluda a los vecinos. Le duele recordar el episodio, pero quizás le atormenta más escuchar en su cabeza las voces de la gente del pueblo, que la increpaban diciéndole que “por algo le había sucedido”. Paradójicamente, frases como esa se convirtieron a la vez en una especie de karma que provocó el germen del liderazgo social.

Es que Jennis es hija y nieta de la resistencia. Su abuela, Julia Calderón, fue la fundadora de San Blas; su madre, Luz Dary, se convirtió en la representante legal de la primera organización de víctimas de esta región, donde el conflicto llegó a través del río y dejó a su paso miles de familias desplazadas, niñas y niños huérfanos y cientos de mujeres viudas.

Jennis siguió sus pasos. Luz Dary, su madre, víctima también de violencia sexual y una especie de consejera espiritual del pueblo, la llevó a las primeras reuniones que convocaba el programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio. Allí conoció a otras víctimas, a otras defensoras y otras causas. Desde entonces se prometió que dedicaría su vida a que ninguna otra mujer sufriera lo que ella tuvo que vivir.

La oficina regional de la MAPP/OEA acompaña el proceso de Construcción de Paz de las mujeres de San Blas.

Hace diez años ingresó a la Mesa Municipal de Víctimas, luego hizo parte de la Mesa Departamental y hoy es una de las voces más importantes en la defensa de los derechos de las mujeres en el Sur de Bolívar. Además, desde hace 4 años creó la primera organización de mujeres víctimas de la violencia.

“He logrado que muchas mujeres despierten y que se eviten muchos feminicidios. Ha sido duro, pero lo he logrado. He logrado que muchas mujeres declaren sus hechos victimizantes como el de la violencia sexual, que es un crimen de lesa humanidad”, dice orgullosa. Se levanta de una silla blanca que ubicamos afuera de su casa para la entrevista. Se quita el micrófono. Tiene afán, una veintena de mujeres la esperan en el parque central de San Blas.

Dictará junto a la oficina regional de la MAPP/OEA un taller participativo sobre género. Gracias a la labor de Jennis, decenas de mujeres de San Blas empiezan a pensar que merecen las mismas oportunidades y derechos que los hombres, se preguntan sobre la maternidad desde la igualdad y la empatía, y comienzan a educar a sus hijas y a sus hijos en el cuidado y la responsabilidad.

Una niña montada en una moto grande pasa por delante nuestro y deja el aire lleno de humo. Las calles polvorientas de San Blas son la huella de un pueblo que no ha logrado recuperarse aún de ese capítulo siniestro que le tocó vivir. Esa niña es Yuly Ximena Calderón, tiene 18 años, es la hija de Jennis y la guerra también le atravesó el cuerpo.

Luz Dary, Jennis y Yuly se han convertido en las referentes de su pueblo.

“Emmm… a ver… cómo le digo. Yo sufrí de violencia sexual”, dice Yuly. También hace silencio y su expresión es tan parecida a la de su mamá que se hacen inconfundibles. Un excombatiente llegó a San Blas hace un par de años y abusó de Yuly. Producto de esa violación, hoy es mamá de una niña de dos años, que empieza a caminar y ya tiene la marca del conflicto en sus hombros. “Una niña criando a otra niña”, sentencia.

Así como Luz Dary llevó a Jennis a las reuniones de líderes y lideresas para empaparla del mundo del activismo, ella ha hecho lo mismo con Yuly. Montada en esa moto negra, recién comprada, llega a los encuentros de la Junta de Acción Comunal de San Blas y hace parte de las reuniones de jóvenes de Simití. Se ha convertido, como su madre, su abuela y su bisabuela, en una defensora de la comunidad.

Las mujeres de San Blas comienzan a pensar que ellas tienen las mismas oportunidades y derechos que los hombres.

San Blas le debe a la familia Calderón, a su tenacidad y liderazgo, que el ejército haya reconstruido el parque central del pueblo, en el que ahora unos columpios de madera pintados con la bandera de Colombia conviven con niñas y niños, gallinas, micos, perros, vacas y gatos. Además, decenas de familias recibieron una carta-cheque como vía de reparación administrativa.

Luz Dary, Jennis y Yuly se convirtieron en tres caras del liderazgo social en el sur de Bolívar. Hoy rara vez las recuerdan como las víctimas de los paramilitares, más bien las saludan en las calles preguntándoles cuándo será la próxima junta, el próximo partido de fútbol, el siguiente taller o la siguiente reunión.