EL TIEMPO: ‘La paz es un imperativo, se requiere la suma de todos los esfuerzos’

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Este martes, en el marco de la 49 Asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA), la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de esa organización  (MAPP/OEA) realizará una presentación en conmemoración de los 15 años que lleva trabajando por la construcción de paz en los territorios colombianos.

Roberto Menéndez, jefe de esa Misión, habló con EL TIEMPO sobre el trabajo que han realizado estos 15 años, los retos que enfrenta el proceso de paz y el futuro que debería buscarse de cara a los suspendidos diálogos de paz con el Eln.

¿Cuáles cree que son las mayores preocupaciones en estos momentos frente al proceso de paz?

La principal amenaza que enfrenta la paz en Colombia es la persistencia de las afectaciones a las comunidades rurales y étnicas, a raíz de las confrontaciones y disputas entre grupos armados ilegales, con graves consecuencias humanitarias como asesinatos, confinamientos, desplazamientos, reclutamiento forzado y violencia sexual, en zonas como Bajo Cauca y Catatumbo, y en departamentos como Nariño, Chocó, Arauca y Cauca.

Nos preocupa además el asesinato de líderes y lideresas sociales, comunitarios, étnicos y de Derechos Humanos, así como el de excombatientes. Hemos condenado y visibilizado estos hechos en nuestros 26 informes públicos, y hemos entregado recomendaciones concretas a más de 20 instituciones del Estado, instando a una articulación efectiva entre el nivel local y nacional para prevenir afectaciones, garantizar la protección y evitar la impunidad en estos lamentables casos.

Los diálogos de paz con el Eln se rompieron y no parece que se vayan a retomar pronto… ¿Qué opina de esto, deberían retomarse los diálogos?

La OEA y la MAPP/OEA estamos convencidos de que el diálogo es la senda para alcanzar la paz. En momentos en los cuales se destruyen o se debilitan las condiciones para el diálogo, la actitud no puede ser la resignación y, mucho menos, más violencia, como ocurrió con el atentado terrorista en enero de este año, que condenamos y repudiamos. Consideramos que deben crearse o recomponerse las condiciones necesarias para avanzar por la vía del diálogo.

Frente a la implementación del acuerdo de paz con las Farc, ¿en qué debería concentrarse el Gobierno?

Siempre hemos sido respetuosos de la forma en la que los diferentes gobiernos han enfrentado los enormes desafíos que plantea la implementación de acuerdos, exhortando a que las diversas visiones redunden en avances concretos sobre los compromisos asumidos.

La Misión reconoce que el Gobierno Nacional ha establecido prioridades que considera necesarios para afianzar la paz en los territorios, bajo los principios de legalidad y equidad. En el marco de nuestro mandato, en distintos escenarios, le hemos entregado recomendaciones al Gobierno, orientadas al diseño e implementación de acciones coordinadas que partan del reconocimiento de las complejidades de cada zona, y a que concentre los esfuerzos, no solamente en su control militar, sino fundamentalmente en la transformación estructural de los territorios.

Desde su experiencia, ¿Puede afectar los resultados del proceso de paz el ambiente de polarización y presión que vive?

No en todo el proceso, pero sí en aspectos centrales como la reincorporación de excombatientes, la búsqueda de verdad y justicia, y la ampliación de la participación política. Las diferencias son válidas y contribuyen a la democracia, lo que es importante es reducir los márgenes de polarización en la medida en que generen o propicien violencia. Hemos insistido que la construcción de la paz requiere la participación amplia y plural de todos los sectores de la sociedad colombiana.

¿Qué decirle al país, en estos momentos en los que el acuerdo de paz con Farc es presionado, los diálogos con el Eln se levantaron, y cada vez hay más grupos de delincuencia organizada? ¿Vale la pena seguir buscando oportunidades de paz?

La paz es un imperativo máximo, y justamente en los momentos y contextos difíciles es cuando se requiere la suma de todos los esfuerzos y voluntades. Sin el involucramiento comprometido y activo de toda la sociedad, aún con las diferentes visiones sobre algunos aspectos de los Acuerdos del Teatro Colón, la paz, la equidad, la prosperidad y la reconciliación difícilmente serán posibles.

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